Guía para planear el arreglo de tu fachada
Empieza por el agua, no por el color
Casi todos los daños de una fachada vienen del agua. Antes de escoger tono, revisa de dónde viene la humedad. Las fuentes más comunes son remates superiores sin gotero, alfajías de ventanas con pendiente hacia adentro, canales y bajantes rotas, y juntas de ventanería sin sello. Si eso no se corrige, cualquier acabado fallará.
El orden correcto de los trabajos
Una remodelación de fachadas bien hecha va de arriba hacia abajo y de adentro hacia afuera. Primero se reparan cubierta, canales y remates. Luego grietas y pañetes. Después sellos e impermeabilización. Al final, el acabado y los detalles de carpintería metálica. Saltarse pasos para terminar antes es el error que más vemos cuando nos llaman a rehacer el trabajo de otro.
Errores que conviene evitar
- Aplicar pintura de interiores en exterior porque sobró de otra obra.
- Sellar el ladrillo con productos que forman película brillante y atrapan la humedad.
- Enchapar sobre pañete suelto o sin juntas de dilatación.
- Contratar sin contrato de obra ni alcance escrito.
Si la fachada solo necesita color, te conviene nuestro servicio de pintura de fachadas. Si el problema principal son filtraciones hacia el interior, revisa impermeabilización de fachadas.